viernes, 19 de junio de 2015

Teoría e investigación del aprendizaje

En esta sección, revisaremos el papel de la teoría y la investigación en el estudio del aprendizaje. En concreto, estudiaremos algunas funciones generales de las teorías junto con aspectos importantes del proceso y las clases de investigación. Los lectores familiarizados con estas materias pueden omitir la sección.

Funciones de las teorías
Una teoría es un conjunto científicamente aceptable de principios que explican un fenómeno. Las teorías ofrecen marcos de trabajo para interpretar las observaciones ambientales y sirven como puentes entre la investigación y la educación (Suppes, 1974). Los hallazgos de la investigación se organizan y vinculan sistemáticamente con las teorías; sin éstas, aquéllos serían colecciones desordenadas de datos, pues los investigadores y profesionales carecerían de un armazón superior en el cual afianzarse. Aun si los estudiosos llegan a descubrimientos que no parecen relacionarse en forma directa con las teorías, se esfuerzan por dar un sentido a sus datos para determinar si hay alguna que se les aplique. Las teorías reflejan los fenómenos naturales y fomentan nuevas investigaciones al plantear hipótesis, o presupuestos que pueden ser probados empíricamente, y que casi siempre se expresan en términos de enunciados condicionales: "Si hago X, entonces debe ocurrir Y". X y Y representan instancias como "alabanzas a los estudiantes por su aprendizaje y sus progresos" y "aumentan su confianza y sus logros". Así, podemos probar la hipótesis: "Si alabamos a los estudiantes cuando avanzan en el aprendizaje, entonces tendrían mayor confianza personal y éxito que aquellos cuyo progreso no encomiamos". Las teorías se fortalecen si las hipótesis son sustentadas por los datos; en caso contrario, requieren revisiones.
Con frecuencia, los investigadores exploran áreas que tienen poca teoría que los guíe. En esos casos, proponen objetivos de investigación o preguntas por responder. Pero sea que prueben hipótesis o examinen preguntas, necesitan especificar de la manera más precisa las condiciones de la investigación. Como la investigación sienta las bases para el desarrollo de las teorías y tiene implicaciones notables para la educación, en la siguiente sección examinaremos sus formas y los procedimientos para conducirla.

Conducción de la investigación
Para precisar las condiciones de investigación debemos responder a preguntas como éstas: ¿quiénes serán los sujetos (los participantes)?, ¿qué hay que medir (qué instrumentos se aplicarán)?, ¿qué procedimientos serán empleados?
Puesto que es imprescindible definir con exactitud los fenómenos que estudiamos, formulamos de ellos definiciones conceptuales, pero también operacionales, es decir, en términos de las operaciones, instrumentos y procedimientos de que nos servimos para medirlos. Por ejemplo, digamos que definimos conceptualmente autoeficacia (constructo tratado en el capítulo 4) como el conjunto de las capacidades personales para aprender o desempeñar una tarea tal como uno las percibe, mientras que con la definición operacional especificamos el instrumento y el método que empleamos en nuestro estudio para evaluarla (quizá un cuestionario de 30 reactivos, algunos de estímulo con dificultad progresiva).

Además, de la definición operacional, también hemos de ser precisos con el procedi­miento que seguimos. Lo ideal es que especifiquemos las condiciones de manera tan ca­bal que otro investigador, basado en esas descripciones, pueda repetir nuestro estudio.

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