En esta sección, revisaremos el papel de la teoría y la
investigación en el estudio del aprendizaje. En concreto, estudiaremos algunas
funciones generales de las teorías junto con aspectos importantes del proceso y
las clases de investigación. Los lectores familiarizados con estas materias
pueden omitir la sección.
Funciones de las teorías
Una teoría es un conjunto científicamente aceptable de
principios que explican un fenómeno. Las teorías ofrecen marcos de trabajo para
interpretar las observaciones ambientales y sirven como puentes entre la
investigación y la educación (Suppes, 1974). Los hallazgos de la investigación
se organizan y vinculan sistemáticamente con las teorías; sin éstas, aquéllos
serían colecciones desordenadas de datos, pues los investigadores y
profesionales carecerían de un armazón superior en el cual afianzarse. Aun si
los estudiosos llegan a descubrimientos que no parecen relacionarse en forma
directa con las teorías, se esfuerzan por dar un sentido a sus datos para
determinar si hay alguna que se les aplique. Las teorías reflejan los fenómenos
naturales y fomentan nuevas investigaciones al plantear hipótesis, o presupuestos que pueden ser probados empíricamente, y
que casi siempre se expresan en términos de enunciados condicionales: "Si
hago X, entonces debe ocurrir Y". X y Y representan
instancias como "alabanzas a los estudiantes por su aprendizaje y sus
progresos" y "aumentan su confianza y sus logros". Así, podemos
probar la hipótesis: "Si alabamos a los estudiantes cuando avanzan en el
aprendizaje, entonces tendrían mayor confianza personal y éxito que aquellos
cuyo progreso no encomiamos". Las teorías se fortalecen si las hipótesis
son sustentadas por los datos; en caso contrario, requieren revisiones.
Con frecuencia, los investigadores exploran áreas que tienen
poca teoría que los guíe. En esos casos, proponen objetivos de investigación o
preguntas por responder. Pero sea que prueben hipótesis o examinen preguntas, necesitan
especificar de la manera más precisa las condiciones de la investigación. Como
la investigación sienta las bases para el desarrollo de las teorías y tiene
implicaciones notables para la educación, en la siguiente sección examinaremos
sus formas y los procedimientos para conducirla.
Conducción de la investigación
Para precisar las condiciones de investigación debemos
responder a preguntas como éstas: ¿quiénes serán los sujetos (los
participantes)?, ¿qué hay que medir (qué instrumentos se aplicarán)?, ¿qué
procedimientos serán empleados?
Puesto que es imprescindible definir con exactitud los
fenómenos que estudiamos, formulamos de ellos definiciones conceptuales, pero
también operacionales, es decir, en
términos de las operaciones, instrumentos y procedimientos de que nos servimos
para medirlos. Por ejemplo, digamos que definimos conceptualmente autoeficacia (constructo tratado en el
capítulo 4) como el conjunto de las capacidades personales para aprender o
desempeñar una tarea tal como uno las percibe, mientras que con la definición
operacional especificamos el instrumento y el método que empleamos en nuestro
estudio para evaluarla (quizá un cuestionario de 30 reactivos, algunos de
estímulo con dificultad progresiva).
Además, de la definición operacional, también hemos de ser
precisos con el procedimiento que seguimos. Lo ideal es que especifiquemos las
condiciones de manera tan cabal que otro investigador, basado en esas descripciones,
pueda repetir nuestro estudio.
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